Un equipo de desarrollo de la Universidad de Washington ha creado un sistema que permite utilizar el cuerpo humano para transmitir tus contraseñas desde tu smartphone, tableta, computadora o wearable. Esto evitaría que tus credenciales viajen por el aire, añadiendo de esta manera un nivel más de seguridad a tus datos.

Los desarrolladores determinaron que los datos generados a una frecuencia menor de 30 megahertz pueden ser perfectamente enviados por el cuerpo humano, pero no son propagados por el aire. El equipo determinó que los sensores de huellas actuales resultan perfectos para esta función, además de que se pueden utilizar algunos wearables e incluso, los trackpad de las computadoras.

Mehrdad Hessar, uno de los líderes de la investigación explico: “supongamos que quiero abrir una cerradura inteligente… Puedo tocar la cerradura de la puerta y tocar el sensor de huellas de mi smartphone y transmitir mis credenciales secretas a través de mi cuerpo para abrir la puerta, sin permitir que mi información personal se propague por el aire”.

Según los resultados la señal puede ser leída desde casi cualquier parte del cuerpo y ha funcionado en varios tipos de cuerpo e incluso en movimiento. Además, como la condición del cuerpo no añade datos a la señal, no importa si estamos enfermos o deshidratados, en teoría la contraseña seguiría funcionando.

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Más seguras, no perfectas

Mejorar la seguridad para las contraseñas es un tema constante, lamentablemente el sistema perfecto para proteger nuestros datos no existe, por el simple hecho de que los hackers se actualizan conforme la tecnología avanza. Esto no quiere decir que no debamos desarrollar nuevas alternativas para proteger nuestra información, por el contrario, este es el camino adecuado para estar siempre un paso adelante y hacer que las personas que quieran robar nuestras credenciales tengan que ser más creativos.

El sistema desarrollado por la Universidad de Washington promete mucho, pero aún debe superar varias pruebas antes de ser una opción comercial. Además, debido a que uso del cuerpo humano, deberán probar que las señales transmitidas no provocan efectos secundarios indeseables, algo que en su momento probó la transmisión ósea de sonido, así que no debería ser un mayor problema.

Vía | University of Washington | Presentación del Proyecto

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