Definitivamente este año ha marcado un punto de inflexión para los avances en Inteligencia Artificial, y tal vez el máximo exponente de este suceso ha sigo Google y su IA DeepMind, la cual en el transcurso de los últimos meses ha vencido al campeón mundial de Go, aprendió a detectar cáncer mejor que muchos doctores, ha creado su propio lenguaje para mejorar sus traducciones y ahora, también ha aprendido a leer los labios mejor que cualquier humano.

Para llegar a este logro los desarrolladores de DeepMin colaboraron con investigadores de la Universidad de Oxford, el objetivo era crear un software capaz de leer los labios de manera más precisa que cualquier otro sistema humano o artificial y para esto decidieron entrenar a la red neuronal con más de 5,000 horas de televisión británica.

DeepMind “vio” o, mejor dicho, analizó, todas estas horas de contenido y lo comparó con los libretos o traducciones proporcionadas, al finalizar su entrenamiento la inteligencia artificial fue capaz de leer los labios con un 46.8% de precisión, algo que puede parecer poco, pero realmente es una mejora sustancial si consideramos que un humano profesional solo alcanzó el 12.4% de precisión en las mismas pruebas.

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Buenos y malos usos

Casi cualquier invento humano puede ser utilizado para realizar acciones denominas como buenas o malas, y esta nueva habilidad de DeepMind no es la excepción.

Sus desarrolladores indican que esta tecnología puede ser utilizada en mejorar la calidad de vida de personas con discapacidades auditivas, incluso algunas personas han indicado que se puede utilizar para mejorar nuestros sistemas de seguridad basados en identificación biométrica, sin embargo, también se ha pensado que este sistema podría tener usos menos agradables.

Este sistema de lectura de labios podría ser la combinación perfecta de las cámaras de vigilancia para aumentar la capacidad de espionaje de las mismas. Esto plantea el eterno dilema entre seguridad y privacidad, si en algún momento este software ayuda a detener a un criminal o evita un atentado terrorista estaremos agradecidos de su existencia, pero tendríamos que vivir sabiendo que todo lo que decimos puede ser analizado con el simple hecho de haber sido capturado en video, los micrófonos han dejado de ser necesarios para el espionaje.

Vía | Universidad de Oxford

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