Mientras Donald Trump niega el cambio climático y planea impulsar la industria del carbón y combustibles fósiles para generar empleos, su vecino del norte ha decidido tomar un camino muy diferenciador y anunció que para el 2030 cerrarán todas sus centrales eléctricas de carbón que no capturen sus emisiones de CO2 a la atmósfera.

El anuncio fue realizado este lunes por el ministro de medio ambiente y cambio climático de Canadá y viene de la mano de otros ajustes nacionales que la administración del primer ministro Justin Trudeau planea implementar en el país. Estos ajustes incluyen la fijación de precios o impuestos a las industrias por emisiones de CO2, desde el pasado octubre se requirió que todas las provincias del país implementen estos costos y se espera que en todo Canadá se instaure el impuesto por emisiones para el 2018.

La visión que tiene la administración del primer ministro Justin Trudeau sobre el cambio climático no puede ser más diferente de la que ha manifestado el presidente electro Donald Trump. Canadá planea impulsar su propia economía al generar empleos con la creación de nuevas plantas de energía nuclear e hidroeléctricas, demostrando así que le revolución energética es una buena noticia para el medio ambiente y para la economía de un país.

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Poca energía, muchas emisiones

La decisión de los países por atacar primeramente las emisiones de CO2 producidas por la quema de carbón se debe a que está practica genera más gases de invernadero que cualquier otro combustible.

Por ejemplo, en Canadá solo el 20% de su energía eléctrica es generada por combustibles fósiles, sin embargo, los gases liberados por la quema de carbón representan el 75% de las emisiones totales de CO2 por generación de energía. Si Canadá logra reducir a cero estas misiones por quema de carbón, su impacto por gases invernadero se reducirá en un 30% para el 2030, una meta muy loable, pero que aún sigue pareciendo insuficiente para muchos.

Vía | ArsTechnica

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